Avanzada Sorpresa: Operación Cromita, un 15 de septiembre determinante
Autor: Ammi Sanchez

Imagina que estás tranquilamente en tu casa, disfrutando de tu espacio, haciendo tu vida, y sin esperarlo, en un parpadeo te encuentras invadido: pierdes el control de tu casa, de tu vida, de tus cosas, estás indefenso y no tienes cómo defenderte.
Seguro que es una escena que nadie quiere vivir.
Tras el final de la segunda guerra mundial en 1945, la península de Corea quedó dividida y se estableció el paralelo 38 como límite entre las dos Coreas, siendo esta también la zona más militarizada en el mundo.
Una guerra terminada, una tensa calma en el ambiente por el deseo compartido de las dos nuevas naciones de unificar el territorio pero bajo sus propias normas y leyes, y de repente, un 25 de junio del año 1950, Corea del Sur a eso de las cuatro de la tarde se encontró con una invasión de su vecino del norte ¡con nada más y nada menos que un ejército de noventa mil soldados! Ese día a esa hora empezó la conocida Guerra de Corea.
Los enfrentamientos entre el sur y el norte finalizaron tres años después, en 1953 aunque en realidad la guerra no ha terminado; solo se firmó un armisticio que no logró detener las provocaciones y la constante tensión entre unos y otros.
Con el sorpresivo ataque del ejército norcoreano vino la toma de Seúl, capital de Corea del Sur. Un golpe contundente y sorpresivo que no fue fácil de detener.
Estados Unidos como aliado de Corea del Sur en ese momento no estaba en la capacidad de combatir y vencer a su enemigo. Esta clara debilidad fue aprovechada por Corea del norte, sabían que tenían las de ganar pero Estados Unidos no se quedaría de brazos cruzados y la ONU no sería un simple espectador, así que, pusieron en marcha las tácticas, estrategias, alianzas necesarias para tomar de nuevo el control del territorio invadido y hacer retroceder a los norcoreanos.
La lucha no fue fácil, las fuerzas eran insuficientes, debieron pedir el apoyo de las naciones, llamado al que acudieron dieciséis países.
General, ¡salve usted la patria!
Para liderar este gran reto necesitaban un líder, uno que se le midiera a todo, que careciera de miedo, se necesitaba un estratega como el General Douglas MacArthur quien se puso al frente de las tropas, listo para la batalla.

MacArthur era un temerario que ya tenía una reconocida hoja de vida que respaldaba su quehacer. Este fue el hombre que ideó la operación Cromita, que tendría como principal táctica el desembarco anfibio, la responsable de hacer de aquel 15 de septiembre una fecha memorable, y de la que estamos hablando hoy.
Antes de seguir…
Conozcamos qué es un desembarco anfibio.
Es una táctica militar ofensiva en la que las tropas navales y terrestres llegan por mar, transportando vehículos, armamento, provisiones y soldados a una costa.
Para este tipo de estrategia se usan medios de transporte como buques de guerra, apoyo aéreo, lanchas de desembarco, y el objetivo puede variar dependiendo de la operación. Es decir, el desembarco anfibio puede ser útil para traer ayuda humanitaria, iniciar una invasión o ejecutar tareas de rescate en desastres naturales.
En el caso de la guerra de Corea el objetivo de los norteamericanos era recuperar el control de Seúl, hacer retroceder a los norcoreanos e impedir el control comunista sobre el sur de la península.
La estrategia

Ya habían probado todo para vencer a Corea del Norte, habían atacado desde diferentes flancos sin resultados favorables, MacArthur lo sabía, y también sabía que había un lugar por clave, que bien utilizado sería la mayor debilidad del contrincante. Ese lugar era Incheon, una ciudad costera al sur de Seúl y por la que los invasores recibían provisión.
Si el general MacArthur y su gente lograban llegar allí, cortar la entrada de suministros, rápidamente podrían someter a los soldados norcoreanos.
Los retos no se hacían esperar
Una cosa es decirlo y otra llevarlo a la. Práctica. Acceder a Seúl a través de las playas de Incheon suponía todo un reto. Era un lugar que por asuntos propios de la naturaleza como el poco espacio de playas, a causa de la marea baja era casi imposible desembarcar por el lodazal que había y la marea, en aquel punto tan sólo subía un par de horas al día y lo más importante e impresionante de todo es que solo dos días de cada mes la marea sube lo suficiente como para lograr aquella hazaña.
En aquel momento solo contaban con dos fechas para que la naturaleza fuera su aliada. La primera era el 15 de septiembre y la segunda el 11 de octubre y como mencioné, sólo un par de horas, llegando las 5:30 de la tarde. Debían ser muy precisos y ágiles si querían lograr su cometido.
¿Cómo lograría que sus hombres ganaran ese desafío? Solo había una manera y esa era arriesgarse.
Y así se puso en marcha el plan
Inmediatamente después de conseguir el respaldo y aprobación del la Junta de Jefes de Estado Mayor de los Estados Unidos el general Douglas MacArthur, que estaría a la cabeza de setenta mil hombres repartidos en la primera división de marines, efectivos de otras unidades norteamericanas y por supuesto soldados surcoreanos, dio inicio a la operación Cromita que se realizaría el 15 de septiembre, apoyados también por doscientos sesenta y un navíos de guerra. todos coordinados para conseguir cortar la vía de entrega de suministros por las costas de Incheon.
La idea concreta fue la siguiente:
Primero debían distraer a los norcoreanos con ataques desde otros puntos para hacerlos dispersar de tal manera que en Incheon quedara un grupo reducido, facilitando así la toma del lugar. De esta manera, MacArthur y su gente podrían avanzar con la recuperación de Seúl y la derrota de Corea del Norte.
Veamos algunos datos curiosos

Ante la necesidad de apoyo, vehículos, armamento, fue necesario el apoyo de otras naciones incluido el de Japón, así que, varias de las naves fueron comandadas por comandantes del Imperio Japonés recientemente derrotado por Estados Unidos.
Este era un secreto a voces. Todos sabían que era una posibilidad pero no daban crédito a que alguien se atreviera a al menos intentar algo y aunque hubo espías chinos que detectaron el plan, el emperador Kim Il Sung pasó por alto las advertencias.
Confiar en la ayuda de la naturaleza era una hazaña mayor. La aparición del Tifón Kezia casi da por finalizada la operación que apenas empezaba. Dejó daños en la flota de invasión que por poco no pueden navegar desde Yokohama, Japón hasta Corea del Sur.
¿Y cómo terminó todo?
A pesar de las grandes dificultades que tuvieron que enfrentar, desde el 13 de septiembre de aquel 1950, los bombardeos distractores empezaron a ocurrir en Incheon y el 15 de septiembre, dos días después, el día definitivo, desde las 5:40 se dio por inciada la últma y principal avanzada primero, tomando posesión de una isla llamada Wolmi-Do y luego, hacia las 4:45 de la tarde se ejcutó el bombardeo más importante que dio paso al cierre de la carretera hacia Seúl. Así, dieron la gran sorpresa al enemigo, solo 300 hombres norcoreanos defendiendo la zona.
Así fue como Estados Unidos y Corea del Sur, con el apoyo de Japón y otras naciones recuperaron el control definitivo sobre la capital el 27 de septiembre. La guerra no terminó aunque lograron detener una nueva ocupación enemiga.
Las cifras finales
Aquel 15 de septiembre hubo pocas bajas, solo 20 marines fallecidos, 174 heridos.
En total en la operación para la liberación de Seúl dejó como resultado 536 bajas para el ejército de MacArthur, 21.000 para su enemigo los norcoreanos y 130.000 prisioneros.
¿Qué pasó después?
MacArthur, confiado en su instinto e indiscutible victoria creyó que podría tomarse ahora a Corea del Norte, sin contar con que estos recibirían el apoyo de China lo que imposibilitó el cumplimiento de este objetivo y en su lugar, dando como resultado en el registro histórico una lucha de tres años entre las dos Coreas.
¿Conocías la historia de la operación Cromita?
¡Te leemos!



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