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Réquiem para un marino en la Guerra de Corea

21 ago
1 min de lectura

Un poema dedicado a los veteranos colombianos que navegaron hacia la guerra y cuya memoria continúa resistiendo al olvido.

Autora: Diana Pacheco


Imagen generada con IA
[IA REF] Manuel Vicente Pacheco Contreras Veterano de Guerra de Corea, Suboficial ARC

Poema


Muchos hermanos quedaron enterrados

bajo la nieve del Paralelo 38.


...


Sobreviví.

Qué ironía.

Porque la guerra terminó en Corea,

pero el olvido comenzó en Colombia.

Jamás desertamos

Jamás retrocedimos.

Jamás vendimos el juramento.


Fue la Patria,

con el paso de los años,

la que olvidó el peso de nuestra voluntad

y aquellas noches

en que sostuvimos la bandera de Colombia

y la de la República de Corea,

mientras la muerte

rondaba la cubierta.

No volvimos derrotados.

Volvimos encendidos,

con el fuego de los hombres

que aprendieron a mirar

de frente a la muerte

sin bajar la cabeza.


La Guerra de Corea

fue una reliquia ignescente

arrancada del osario del Pacífico,

donde las mareas celebraban

su liturgia de sal

sobre los cascos de acero,

y la pólvora

bautizaba el horizonte

con una epifanía de ceniza.


Corea

no fue una geografía.

Fue una hecatombe.

Un evangelio escrito por el estruendo,

donde la nieve

oficiaba como sudario

y el viento,

con dedos lóbregos,

cincelaba epitafios

sobre la carne de los combatientes.

Atravesamos aquel cataclismo

con la dignidad

de los invictos.


Y si alguna noche

el mar ruge

como una criatura herida

por la eternidad,

no será la tormenta.

Seremos nosotros.

Los marinos de Corea.

Los que seguimos

custodiando la frontera insondable

donde el HONOR

se negó para siempre

a capitular

ante el olvido.


Poema original de Diana Marcela Pacheco hija de Veterano de Guerra de Corea Naval,


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