Réquiem para un marino en la Guerra de Corea
Un poema dedicado a los veteranos colombianos que navegaron hacia la guerra y cuya memoria continúa resistiendo al olvido.
Autora: Diana Pacheco

Poema
Muchos hermanos quedaron enterrados
bajo la nieve del Paralelo 38.
...
Sobreviví.
Qué ironía.
Porque la guerra terminó en Corea,
pero el olvido comenzó en Colombia.
Jamás desertamos
Jamás retrocedimos.
Jamás vendimos el juramento.
Fue la Patria,
con el paso de los años,
la que olvidó el peso de nuestra voluntad
y aquellas noches
en que sostuvimos la bandera de Colombia
y la de la República de Corea,
mientras la muerte
rondaba la cubierta.
No volvimos derrotados.
Volvimos encendidos,
con el fuego de los hombres
que aprendieron a mirar
de frente a la muerte
sin bajar la cabeza.
La Guerra de Corea
fue una reliquia ignescente
arrancada del osario del Pacífico,
donde las mareas celebraban
su liturgia de sal
sobre los cascos de acero,
y la pólvora
bautizaba el horizonte
con una epifanía de ceniza.
Corea
no fue una geografía.
Fue una hecatombe.
Un evangelio escrito por el estruendo,
donde la nieve
oficiaba como sudario
y el viento,
con dedos lóbregos,
cincelaba epitafios
sobre la carne de los combatientes.
Atravesamos aquel cataclismo
con la dignidad
de los invictos.
Y si alguna noche
el mar ruge
como una criatura herida
por la eternidad,
no será la tormenta.
Seremos nosotros.
Los marinos de Corea.
Los que seguimos
custodiando la frontera insondable
donde el HONOR
se negó para siempre
a capitular
ante el olvido.
Poema original de Diana Marcela Pacheco hija de Veterano de Guerra de Corea Naval,




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