Guía gastronómica para combatir el calor en Corea del Sur
Autor: Yelitza Ruiz
Editor: Daniela Posada
El verano en Corea del Sur suele ser caluroso y muy húmedo. Para combatir las altas temperaturas, la tradición culinaria coreana aplica dos sabias filosofías: enfriar el cuerpo desde adentro con platillos helados, o bien, reponer energías mediante el principio Iyeol-chiyeol (이열치열), que puede traducirse como "combatiendo el calor con calor". Como resultado, durante esta temporada surgen preparaciones que combinan ingredientes frescos, recetas tradicionales y costumbres que se mantienen hasta la actualidad. Por eso aquí te traemos la guía gastronómica para combatir el calor en Corea del Sur
Seis platillos tradicionales salados y dulces para disfrutar el verano en Corea del Sur
A continuación, conoce qué hace especiales a cada uno de estos platillos y postres tradicionales, cuáles son sus principales ingredientes, en qué momento del día suelen consumirse y por qué se han convertido en opciones populares durante el verano surcoreano:
1. Naengmyeon (냉면) — Fideos Fríos Helados
Se elabora con fideos largos y finos a base de trigo sarraceno o almidón de papa/camote. Se sirven sumergidos en un caldo de res helado con escarcha de hielo (Mul-naengmyeon) o bañados en una salsa roja picante (Bibim-naengmyeon). Suele decorarse con pepino en tiras, rodajas de pera coreana, huevo duro y láminas de carne. Normalmente se consume en el almuerzo o la cena, siendo una de las opciones preferidas a mediodía para refrescar el cuerpo durante el pico de calor. Este caldo es bajo en grasa y combinado con la acidez del vinagre y la dulzura de la pera, refresca el organismo de inmediato. Además, los fideos de trigo sarraceno facilitan una digestión rápida y ligera.

2. Samgyetang (삼계탕) — Sopa de Pollo y Ginseng
Consiste en un pollo entero relleno con arroz glutinoso, raíz de ginseng, dátiles coreanos, ajo y jengibre, cocinado a fuego lento en un caldo blanco y reconfortante. Se disfruta en el almuerzo o la cena, especialmente durante los tres días más calurosos del año, conocidos como Sambok (Chobok, Jungbok y Malbok). Los coreanos lo consumen siguiendo al pie de la letra la filosofía Iyeol-chiyeol. Al sudar mientras se consume una sopa caliente y nutritiva, el cuerpo regula su temperatura interior y recupera la energía y los nutrientes perdidos por el exceso de sudoración.

3. Kongguksu (콩국수) — Fideos en Caldo Frío de Soya
Son fideos de trigo servidos en una crema fría y densa hecha a base de semillas de soja molidas. Se adorna de forma sencilla con pepino en tiras y rodajas de tomate. Es perfecto para un almuerzo ligero, ya que es un platillo altamente proteico, cremoso, muy refrescante y 100% vegetariano. Es la opción preferida en los días más sofocantes cuando se busca una comida saciante pero sin pesadez digestiva.

4. Patbingsu (팥빙수) — Bingsu de Frijol Rojo
Tiene como base una montaña de nieve de hielo o leche congelada rallada muy fina. Se cubre con una pasta dulce de frijol rojo (pat), pequeños pasteles de arroz masticables (tteok), leche condensada y frutos secos o fruta picada. Se disfruta por la tarde como merienda o postre. Es el rey indiscutible de los postres veraniegos en Corea. La combinación de hielo con texturas dulces ayuda a reducir drásticamente la sensación de calor. Este postre se come en grupo.

5. Chogye-guksu (초계국수) — Fideos con Pollo en Caldo de Vinagre y Mostaza
Contiene pechuga de pollo deshebrada servida sobre fideos largos en un caldo helado sazonado con vinagre y mostaza coreana, acompañado de verduras frescas y crujientes. Se acostumbra comer durante el almuerzo ya que el toque ácido del vinagre y el picor suave de la mostaza ayudan a despertar el apetito (que suele disminuir con el sofoco del verano) mientras aportan una dosis fresca de proteína sin grasa.

6. Subak-hwachae (수박화채) — Ponche Frío de Sandía
Se elabora con bolitas o cubos de sandía sumergidos en una mezcla fría de jugo de fruta, leche, refresco de lima-limón o leche de fresa o plátano, acompañado de bastantes cubos de hielo. Es consumido idealmente a media tarde o después de la cena. Recordemos que la sandía destaca por su altísimo contenido de agua y electrolitos. Este ponche tradicional es la forma más divertida y refrescante de rehidratar a la familia al regresar a casa tras un día bajo el sol.
Cómo te has dado cuenta, en la gastronomía veraniega coreana no solo se busca saciar el apetito, sino mantener el equilibrio térmico del cuerpo y garantizar una hidratación constante a través de ingredientes de temporada. Cada uno de estos platillos refleja la manera en que la cultura coreana ha encontrado distintas formas de adaptarse a las altas temperaturas sin dejar de lado la tradición y el valor de compartir la comida. Por ello, siguen formando parte de la vida cotidiana y ofrecen una experiencia que va más allá del sabor.
A mi me gustan más las bebidas frías, ¿A ti cual te gustaría probar?



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