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COREA DEL SUR EN EL MUNDIAL 2026: UNA HISTORIA QUE TERMINÓ PARECIÉNDOSE MÁS A UN K-DRAMA QUE A UN PARTIDO DE FÚTBOL

Mientras Colombia y Corea del Sur compartieron una eliminación temprana, solo uno de los dos países siguió siendo protagonista del Mundial incluso después del último pitazo.


Autor: Luisa Santana y Luis Barrantes


Foto: Rueda de prensa de la federación de futbol coreana. | Creditos: Agencia de Noticias Yonhap

Foto: Rueda de prensa de la federación de futbol coreana. | Creditos: Agencia de Noticias Yonhap.


Lo que Colombia y Corea tuvieron en común

Cuando una selección queda eliminada de un Mundial, normalmente la historia termina ahí. Este año, Colombia y Corea del Sur compartieron algo más que la frustración de despedirse antes de lo esperado. Ambas llegaron al Mundial de 2026 con procesos deportivos sólidos, figuras internacionales y una enorme ilusión por superar sus participaciones anteriores. Sin embargo, ambas selecciones quedaron fuera antes de lo previsto.

Pero, a partir de ese momento, sus caminos comenzaron a separarse. En Colombia, la conversación empezó a perder fuerza con el paso de los días después de la eliminación. Sin embargo, en Corea del Sur ocurrió exactamente lo contrario: la eliminación apenas fue la puerta de un debate a nivel nacional que involucró a la federación, al entrenador, a los periodistas, a los aficionados e incluso a la imagen internacional del país.

Porque el Mundial no solo fue fútbol, sino que también fue una vitrina y una plataforma para exponer lo que representan la cultura y el entretenimiento globales. Con una narrativa llena de ilusión, giros inesperados, polémicas, orgullo nacional y un final que dejó más preguntas que respuestas, el Mundial coreano terminó por parecerse más a un K-Drama que a un torneo de fútbol.


COREA DEL SUR LLEGÓ LISTA PARA COMPETIR: Todo parecía indicar que Corea estaba lista.

Lejos de improvisar, la selección de Corea del Sur construyó uno de los procesos de preparación más completos y complejos de Asia, usando incluso enfoques científicos. 

La Asociación de Fútbol de Corea (KFA, por sus siglas en inglés) instaló un campamento en Salt Lake City para reflejar la altitud de Guadalajara (México) y lograr un proceso de adaptación al lugar donde se disputarían sus primeros encuentros. Asimismo, el equipo utilizó monitoreo de oxígeno, cargas físicas individualizadas, sesiones de sauna y baños calientes para prepararse frente a las condiciones climáticas del Mundial.

Esta planificación formó parte de una inversión mucho más amplia. La KFA aprobó un presupuesto de 1,387 billones de wones, destinando 320.000 millones exclusivamente al fortalecimiento de las selecciones nacionales de cada categoría. Además, a ello se sumó la apertura del nuevo Korea Football Park, construido con apoyo de FIFA Forward y concebido como el nuevo centro de entrenamiento nacional.

LOS TALENTOS DE ESTA GENERACIÓN: Corea no exporta solo una estrella; tiene una constelación internacional.

La convocatoria de los 26 jugadores reunía probablemente a una de las generaciones más internacionales de la historia del fútbol coreano. Al frente aparecía Son Heung-min, capitán y máximo referente del país, quien, para un lector colombiano, podría compararse con lo que representan James Rodríguez o Radamel Falcao: el rostro del fútbol nacional y una figura madura reconocida mucho más allá del deporte.

A su lado también se habla de Lee Kang-In, comparable con el rol de un James joven gracias a su perfil creativo, técnico y diferencial en pase y pelota quieta. Kim Min-Jae, siendo el equivalente a un defensor élite como Yerry Mina en impacto defensivo, pero con una trayectoria de clubes europeos. Hwang In-beom, quien contra República Checa marcó y asistió en la remontada por 2-1. Destaca también el primer caso en la historia de Corea del Sur: Jeans Castrop, al ser el primer jugador de doble herencia en integrar una nómina mundialista surcoreana. Completando la selección junto a nombres como Hwang Hee-Chan, Cho Gue-Sung y Oh Hyeon-Gyu.

Lo más llamativo era la procedencia de sus futbolistas. Corea ya no dependía únicamente de su liga local. La base del equipo competía en Europa, con jugadores en clubes como Bayern Múnich, PSG, Borussia Mönchengladbach y otros equipos de primer nivel, mientras que otros seguían desarrollándose en la K League y la J.League japonesa. En cuanto a América, Son Heung-Min aparece vinculado a LAFC, lo que abre el puente entre la MLS y K-culture.


EL MUNDIAL COMENZÓ BIEN, TERMINÓ DEMASIADO PRONTO, PERO SIGUIÓ AFUERA DE LA CANCHA:

En los últimos cuatro años, la selección no ganó un título mayor masculino. Llegó a semifinales en la Copa Asiática 2023, pero cayó ante Jordania y, en el plano regional, fue subcampeona femenina de la EAFF E-1 Football Championship 2025; Japón fue campeón y Corea terminó segunda.

Sin embargo, el debut parecía confirmar que todo el trabajo duro había valido la pena. Corea derrotó 2-1 a República Checa, dejando una gran sensación. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente. Las derrotas por 1-0 frente a México y por 1-0 ante Sudáfrica dejaron al equipo eliminado en la fase de grupos.

Lo llamativo fue que la discusión nunca se centró únicamente en los resultados; la eliminación abrió una crisis que llevaba casi dos años gestándose. Desde 2024, la contratación del entrenador Hong Myung-Bo había sido objeto de polémica después de que el Ministerio de Deportes concluyera que la KFA incumplió varios de sus propios procedimientos durante el proceso de selección. Aunque hubo un proceso de investigación oficial sobre el proceso de contratación y nunca se habló de corrupción penal, sí se cuestionó la falta de transparencia y las irregularidades administrativas.

Tras el fracaso mundialista, la presión aumentó. Hong Myung-Bo presentó su renuncia, el Gobierno (más específicamente, el presidente) pidió revisar nuevamente el funcionamiento de la federación y numerosos exjugadores y aficionados reclamaron una reforma profunda de la KFA.


EL CONFLICTO CON LA PRENSA: Probablemente el escándalo más grande de Corea durante el Mundial

Un micrófono abierto captó a varios periodistas coreanos realizando comentarios burlones sobre Son Heung-min, especialmente relacionados con la reducción del servicio militar que el jugador consiguió gracias al oro obtenido en los Juegos Asiáticos de 2018. Recalcando que, en Corea del Sur, el servicio militar es un tema extremadamente sensible, la reacción de la selección fue inmediata.

La selección dejó de conceder entrevistas voluntarias y únicamente atendió las obligaciones mínimas exigidas por la FIFA. La propia KFA condenó públicamente el comportamiento de algunos periodistas, y el jefe de la delegación de prensa terminó presentando su renuncia.

El episodio desencadenó una crisis de confianza entre jugadores y aficionados hacia la prensa coreana. Por ello, muchos aficionados comenzaron a consumir información sobre la selección y el Mundial a través de periodistas extranjeros, creadores de contenido y canales de YouTube, al considerar que parte de la prensa nacional había priorizado la polémica sobre la información y la objetividad.


Cr: Poster Fifa.com
Cr: Poster Fifa.com

MÁS ALLÁ DEL MUNDIAL: Corea siguió siendo protagonista

Mientras la selección abandonaba el torneo, Corea seguía ocupando titulares. El Mundial volvió a demostrar que, hoy, los grandes eventos también funcionan como mostradores culturales.

Las conversaciones del país continuaron gracias al Hallyu, a las colaboraciones entre la industria del entretenimiento y el fútbol, a la presencia de artistas coreanos durante el torneo y a las enormes expectativas generadas alrededor de la presentación de BTS durante el medio tiempo de la final. 

Incluso Son Heung-Min se convirtió nuevamente en un puente entre el deporte y la cultura popular, gracias a colaboraciones con marcas, campañas internacionales y proyectos relacionados con la promoción de la cultura coreana. Puede que la selección haya dejado el Mundial, pero la marca Corea no.


CURIOSIDADES: Datos que también cuentan la historia


  • El uniforme inspirado en el tigre blanco: El uniforme de Corea del Sur para 2026, diseñado por Nike, tomó como inspiración al tigre blanco. El concepto buscaba representar a once tigres a punto de emboscar el terreno de juego: precisión, sigilo y ataque colectivo. Además, el icónico artista de K-pop G-Dragon diseñó la colección cápsula urbana "Tigers of Asia" en colaboración con Nike y la KFA. Esta histórica línea incluye la exclusiva camiseta prepartido y una camiseta inspirada en la flor nacional coreana, prendas que vistió la selección surcoreana durante la Copa del Mundo de 2026.

  • La celebración más famosa: Son Heung-Min volvió a realizar su ya tradicional celebración simulando una cámara fotográfica, una de las imágenes más reconocibles del fútbol asiático.

  • ¿Es el fútbol el deporte más popular en Corea del Sur? No exactamente. En Corea del Sur, el fútbol compite directamente con el béisbol por el primer lugar en popularidad. Una encuesta citada de 2021 situó al fútbol como el favorito del 25% de los aficionados al deporte, por encima del béisbol, con un 18,8%. Pero otras mediciones históricas muestran al béisbol como el deporte profesional con mayor asistencia y una popularidad enorme.

Celebración de Son Heung-min | Sportingnews.com
Celebración de Son Heung-min | Sportingnews.com

CONCLUSIÓN:

El Mundial de Corea del Sur terminó antes de lo esperado. Sin embargo, su historia nunca se limitó a los tres partidos que jugaron. El Mundial mostró la enorme preparación del fútbol coreano, la presión que existe sobre sus figuras, las tensiones entre la prensa y la selección y, sobre todo, la capacidad del país para seguir siendo protagonista incluso cuando ya no estaba compitiendo.


Quizá esa sea la mayor enseñanza del Mundial de 2026. Corea ya no se entiende únicamente por sus resultados deportivos. Se entiende como una potencia cultural global donde fútbol, K-pop, cine, tecnología y entretenimiento construyen juntos una misma historia.


En K-Happen, nuestro medio  digital dedicado a informar sobre el Hallyu, solemos abordar este fenómeno a través de la música, los dramas o el cine, pero este Mundial recordó que la cultura coreana también se expresa en el deporte. La selección nacional representa mucho más que un estilo de juego: refleja la disciplina, la exigencia y el orgullo de un país cuya influencia se proyecta en múltiples escenarios. Síguenos en las redes de K-Happen para descubrir más historias donde el Hallyu y la cultura se encuentran:



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